jue
09
sep
2010
Las problemáticas de índole capilar siempre han sido un tema extremadamente delicado en muchas personas, incluso un tema que podía ser considerado vergonzante o tabú, al respecto se han escrito
ríos y ríos de tinta y se han producido mil y un clichés gráficos y cinematográficos, dando lagar todo ello a una aun mayor estigmatización de las personas aquejadas de algún tipo de incidencia
capilar, especialmente las personas con problemas de caspa, pero muy especialmente, las personas estigmatizadas por excelencia, las personas que sufren algún tipo de calvicie.
La estigmatización lleva a esconderse.
Y por supuesto la burla, la incomprensión, la estigmatización social y el permanente abuso que a lo largo de la historia se ha hecho y aun se hace de las personas calvas, hacen que muchas de
ellas lo vivan con un sentimiento de dolor, de frustración, incluso como un autentico trauma, y lo peor, muchas veces con un sentimiento de culpabilidad que unido a todos los demás
sentimientos del afectado, provocan muchas veces ya no tan solo el aislamiento social del mismo, sino que el mismo busque esconder su problema, evitarlo, para entonces querer ser aceptado por la
sociedad.
Más allá de lo absurdo de esta actitud, pues por naturaleza tendríamos que aprender a aceptarnos y gustarnos tal y como somos, y no importarnos lo que a los demás les guste o les deje de gustar
de nosotros, el problema es mayor, pues aunque sería lo ideal evitar estas reacciones negativas, en muchas ocasiones dada la presión social es inevitable, y sucumbir a esta presión muchas veces
había llevado a situaciones mucho más ridículas o absurdas incluso que la originaria derivadas del problema, ¿porque?, veámoslo.
Cuando la solución era el problema.
Y es que no podemos decir que a lo largo de la historia las soluciones que la medicina o la cirugía capilar, o simplemente la estética (y en muchos casos pseudo estética) capilar fuesen
precisamente modelos de una solución adecuada, al contrario a veces incluso llegaban a estigmatizar aun más al paciente ya atormentado por la calvicie, ¿que decir sino del denostado peluquín?,
cuantas y cuantas veces se han realizado chistes a su costa, ¿o porque no hablar de aquellas soluciones milagrosas que dejaban un aspecto horrendo en el paciente?.
Pero todo ello cambio hasta la aparición del injerto capilar, pues el injerto ha traído la mayor revolución en el sector de las soluciones capilares y ya no solo efectividad y resultados
permanentes se obtienen con él, sino que por primera vez en la historia el resultado es auténticamente natural (no hemos de olvidar que se basa en el transplante de nuestro propio pelo), lo que
permite liberarnos de una vez por todas del yugo de tenernos que ocultar de las soluciones capilares que buscamos...si queremos claro, que siempre hay algunos (famosos incluidos) que les
avergüenza reconocer que buscan soluciones para corregir su calvicie, eludiendo que deberían sentirse orgullosos de ello y no considerar la calvicie como un problema, pues ya no lo es, como
mínimo ya no es un problema sin solución, un problema con orgullosa solución.