mié
13
oct
2010
En la vida de cualquier hombre o mujer de este mundo suceden muchas cosas, pero pocas que provoquen un temor y un malestar tan intenso y repentino como el de ser conscientes por primera vez que estamos perdiendo el cabello. Hay muchas maneras de darnos cuenta de que la calvicie empieza a hacer acto de presencia en nosotros, pero las tres más recurrentes son las siguientes: El despertarnos y darnos cuenta de la presencia de pelos en la almohada, el pasarnos la mano por la cabeza o el peinarnos y quedarnos con pelos en las manos o en el peine respectivamente, o bien el estar en la ducha y ver como nuestro querido pelo perece desagüe abajo. Si bien todos estos sucesos pueden ser indicativos de algo más grave, que aun no cunda el pánico.
Indicativos, no sentencias
Y es que la perdida de cabello en las anteriores circunstancias mencionadas o en otras que se nos puedan presentar, no tienen porque significar irrefutablemente que son la antesala de nuestra calvicie más absoluta. Es más no tienen ni porque significar que se refieren a un problema mayor, pues hemos de tener presente que por el propio ciclo de vida de cada pelo, la perdida de 50 a 120 pelos diarios de nuestra cabeza es un suceso completamente natural y normal.
¿Entonces, si perder una determinada cantidad de cabello diario es un suceso normal significa que no tengo que preocuparme?, no, al contrario, por supuesto que deberemos (no preocuparnos) ocuparnos del tema, pues lógicamente podrían ser la señal de algo mucho peor. Pero lo deberemos tomar con serenidad y sin dar por sentado un desenlace fatal. Y tener presente que en el peor de los casos, en la actualidad existen buenas soluciones y que cuando accedamos a ellas lo deberemos hacer habiendo diagnosticado adecuadamente la autentica raíz del problema, así mucho más fácil será de tratar desde un primer momento.
Cóctel de soluciones
Si del análisis capilar que nos realicemos se desprende que nuestra perdida capilar es síntoma de una alopecia, el centro capilar que nos trate nos propondrá varias soluciones, dependiendo del estado alopécico en el que se encuentre, del tipo de alopecia que se trate, y muchos otros factores a tener en cuenta. Pero lo que debemos de tener presente, es que el primer objetivo siempre tendera a mitigar e intentar revertir en la medida de lo posible los efectos destructivos de la alopecia, y una vez esta vaya adquiriendo notoriedad se nos propondrán soluciones como el injerto capilar, una solución eficaz y garantizada para recuperar ese aspecto sano y natural que siempre nos había caracterizado.