vie
22
oct
2010
Cada vez es más común observar personas que sufren de problemas de pérdida de cabello a causa del estrés, un estrés que puede ser provocado por diversos motivos, sin que esta afectación sea menor en los niños.
Tensión familiar, la primera causa
En la práctica clínica es realmente habitual observar en los niños y jóvenes diversos brotes de alopecia areata que viene provocada por factores estresantes para el sujeto como por ejemplo las oposiciones, los exámenes, entre otras muchas.
En los estudios realizados se ha observado que con mayor frecuencia y encabezando la lista los brotes de alopecia que se detectan son relacionados con tensiones de tipo familiar, y en segundo lugar la ansiedad que sufren muchos de ellos en las escuelas.
Muy frecuentemente los casos de niños con alopecia se relacionan directamente con estrés previo o durante el episodio. Ante este tipo en concreto de alopecia, la alopecia areata, es de gran importancia que consultemos con la familia del menor o adolescente para conocer la situación personal del niño dentro del núcleo familiar para saber cuál o cuáles son los problemas que han podido llevar a provocar alopecia en el niño. Aunque evidentemente no se debe dejar de realizar en ningún momento la realización de análisis general y completo para descartar otros motivos que pudieran estar causando la calvicie del niño.
El factor precipitante de la alopecia areata en los menores son el estrés ya sea físico, emocional o ambos, y este hecho se ve producido porque un receptor para la hormona que libera corticotropina en el folículo piloso, la cual se libera en situaciones estresantes para el individuo, actúa sobre nuestro cabello. Se cree que este receptor podría mediar entre la relación existente entre el estrés y la alopecia areata.
Los padres, el apoyo imprescindible
Los padres del niño o el adolescente tienen un papel realmente importante en la situación emocional. Es muy frecuente que muchos padres no tengan en cuenta ni sospechen hasta qué punto pueden los niños sufrir las tensiones familiares y la gran repercusión que tiene para ellos en todos los sentidos.
Los padres deben apoyar, cuidar y comprender la vulnerabilidad en todas y cada una de las etapas por las que pasan los niños en su vida, así como no presionarles con muchas actividades o unas altas expectativas que en muchos casos son muy complicadas de cumplir por el menor.